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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2005. Resumen
Letras LETRASCortazar "Rayuela" Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguirlas formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da cites precisas es la misma que necesita pape! rayado pare escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico. Pero ella no estaría ahora en el puente. Su fina cara de translúcida piel se asomaría a viejos portales en el ghetto del Marais, quizá estuviera charlando con una vendedora de papas fritas o comiendo una salchicha caliente en el boulevard de Sebastopol. De todas maneras subí hasta el puente, y la Maga no estaba. Ahora la Maga no estaba en mi camino, y aunque conocíamos nuestros domicilios, cada hueco de nuestras dos habitaciones de falsos estudiantes en París, cada tarjeta postal abriendo una ventanita Braque o Ghirlandaio o Max Ernst contra las molduras baratas y los papeles chillones, aun así no nos buscaríamos en nuestras casas. Preferíamos encontrarnos en el puente, en la terraza de un café, en un cine-club o agachados junto a un gato en cualquier patio del barrio latino. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos. Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas mojado que se cierra. Justamente un paraguas, Maga, te acordarías quizá de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris, un atardecer helado de marzo. Lo tiramos porque lo habías encontrado en la Place de la Concorde, ya un poco roto, y lo usaste muchísimo, sobre todo pera meterlo en las costillas de la gente en el metro y en los autobuses, siempre torpe y distraída y pensando en pájaros pinto o en un dibujito que hacían dos moscas en el techo del coche, y aquella tarde cayo un chaparrón y vos quisiste abrir orgullosa tu paraguas cuando entrábamos en el parque, y en tu mano se armó una catástrofe de relámpagos y nubes negras, jirones de tela destrozada cayendo entre destellos de varillas desencajadas, y nos reíamos como locos mientras nos empapábamos, pensando que un paraguas encontrado en una plaza debía morir dignamente en un parque, no podía entrar en el ciclo innoble del tacho de basura o del cordón de la vereda; entonces yo lo arrolle lo mejor posible, lo llevamos hasta lo alto del parque, cerca del puentecito sobre el ferrocarril, y desde allá lo tiró con todas mis fuerzas al fondo de la barranca de césped mojado mientras vos proferías un grito donde vagamente creí reconocer una imprecación de walkiria. Y en el fondo del barranco se hundió como un barco que sucumbe al agua verde, al agua verde y procelosa, a la mer qui est plus félonesse en été qu'en hiver, a la ola pérfida, Maga, según enumeraciones que detallamos largo rato, enamorados de Joinville y del parque, abrazados y semejantes a arboles mojados o a actores de cine de alguna pésima película húngara. Y quedo entre el pasto, mínimo y negro, como un insecto pisoteado. Y no se movió, ninguno de sus resortes se estiraba como antes. Terminado. Se acabo. Oh Maga, y no estábamos contentos. 09/02/2005 14:36 ;?> Hay 2 comentarios. Carta De Vita a Virginia Woolf, enero 21, 1926.Milán, enviada desde Trieste "Estoy reducida a ser una cosa que quiere a Virginia. Escribí una carta durante las opresivas horas insomnes de la noche, y todo se ha ido: Solo te extraño de una manera desesperadamente humana. Tu con todas tus expresivas cartas, jamás escribirías una frase tan elemental como esa. Probablemente ni siquiera la concebirías. De todas maneras creo que serías capaz de hacerte cargo de un pequeño bache. Pero tu lo cubrirías de frases tan exquisitas que terminaría por perder un poco de su realidad, en tanto que conmigo es algo absolutamente implacable: te extraño aún mas de lo que hubiera creído, y estaba preparada para extrañarte mucho. Esta carta es tan solo un aullido de dolor. Es increíble cuan imprescindible te has vuelto para mi. Supongo que tu estás acostumbrada a que la gente te diga eso. Maldición, criatura peligrosa. No lograré que tu me ames más, entregándome a mi misma de esta forma. Pero oh, mi amor, no puedo ser lista e indiferente contigo: te amo demasiado para eso. Verdaderamente. Tu no tienes ni idea de cuan indiferente puedo ser con la gente que no amo. Lo he convertido en una especie de exquisita destreza. Pero tu has derribado todas mis defensas. Y realmente no lo resiento. De todos modos no te aburriré más. Reemprendimos el viaje, el tren nuevamente se mueve tendré que escribir en la estaciones- las cuales son muchas afortunadamente a lo largo de las llanuras lombardas. Venecia. Las estaciones eran muchas, pero no contaba con el hecho que el Orient Express no se detendría en ellas. Y aquí estamos en Venecia tan solo por diez minutos. Unos desgraciados minutos durantes los cuales puedo intentar escribir. Ni siquiera tengo tiempo para comprar una estampilla italiana, así que esto tendré que enviarlo desde Trieste. Las cascadas en Suiza estaban heladas, convertidas en una especie de iridiscentes y compactas cortinas de hielo, colgando sobre las rocas; realmente encantador. Italia está toda cubierta de nieve. Nuevamente reemprendemos el viaje. Tendré que esperar hasta mañana en Trieste. Por favor Perdóname por escribir una carta tan mísera. V." A Virginia Woolf, de enero el 29, 1927 Cerca de Hannover "Mi querida Esperaba despertarme menos deprimida esta mañana, pero no fue así. Me fui a la cama anoche tan oscura en pensamientos como el fango. La tremenda monotonía de Westfalia lo hace aún peor: ciudades de fábricas, montones de escoria, país plano, y algunos remiendos de nieve sucia. Y tu vas a lo de los Webbs. Bien, bien...¿Por qué no estás aquí conmigo? ¿Oh por qué? Te deseo terriblemente. La única cosa que me causa algún placer es Leigh. Se ha comprado una especie de capa hecha de piel de oveja, con lo cual el se hace a la idea que se parece a un pastor húngaro, pero unos anteojos con bordes de astas, y unos bombachos un tanto llamativos destruyen el efecto. Dottie por otro lado se ha aparecido con un larguísimo tapado de piel que le llega hasta los tobillos, tan apretado como para hacerla aparecer rolliza, luce como una gran duque prusiano. Estamos todos un tanto malhumorados y tenemos trifulcas por los equipajes. Deseo mas que nunca viajar contigo. Me parece que eso es la cumbre de todos mis deseos. Y me desespero pensando como puedo hacerlo realidad. ¿Puede ser posible, que piensas? Oh mi encantadora Virginia, te extraño terriblemente. Y cualquier cosa que la gente hable o diga me suena aburrido y estúpido. Cada vez deseo mas y mas que no viajes a América; estoy segura que sería demasiado cansador para ti, de todos modos creo además que no te agradaría. ¿Vendrías a Beirut en cambio?. Así que vagamos a través de Alemania, y es realmente aburrido. ¿Realmente habré perdido mi entusiasmo por viajar? No, no es eso, es simplemente que deseo estar contigo y con nadie más. Pero te vas a aburrir si sigo diciendo cosas como esas-solo que vuelve y vuelve una y otra vez hasta que brota de mi lápiz. ¿Te das cuenta que debo esperar quince días hasta que nuevamente sepa algo de ti? Pobre de mi. No había pensado en eso, antes de dejarte, pero ahora es una carga enorme y horrible. ¿Qué no te podría ocurrir en el transcurso de una quincena? Podrías enfermarte, enamorarte. Sólo Dios sabe!. Trabajaré duro, en parte para complacer, en parte para complacerme, en parte para hacer que pase el tiempo en parte para tener algo con lo cual compensarte. Atesoro tu repentino discurso sobre literatura de ayer en la mañana.,- una especie de despedida afectuosa, cual un Polonio a Laertes. Es mas que una verdad que tu has influido intelectualmente en mi infinitamente mas que cualquier otra persona, y ya por eso te amo, y siento endurecerse mis músculos. 'Il poeta e un' artiere Che al mestiere Fece i muscoli d'acciaio . . . .' Sí, mi Virginia muy querida, estaba en una encrucijada en el momento justo en que te conocí. ¿A ti te gustaría que yo escribiera bien, o no? Y yo detesto escribir mal- y haber escrito tan mal en el pasado. Pero ahora, tal como la Reina Victoria seré buena. Diablos! Desearía que estuvieras aquí- el grupo de potros da brincos con ímpetu. Envíame cualquiera de tus papeles y envía "Sobre la lectura". Por favor. Espero que mis cartas te lleguen rápido y pronto. Dime si escribo demasiado a menudo, te amo. V." 10/02/2005 14:18 ;?> No hay comentarios. Comentar. Historias J.D Salinger"El guardian entre el centeno". Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo eso de mi infancia, que hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás idioteces, estilo David Copperfield; pero no tengo ganas de contarles nada de eso. Primero, porque es un aburrimiento, y segundo porque a mis padres les daría un infarto si yo me pusiera acá a hablar de su vida privada. Para esas cosas son especiales, sobre todo mi padre. Son buena gente, no digo que no, pero a quisquillosos no les gana nadie. Además, no se crean que voy a contarles mi autobiografía con todos los detalles. Sólo voy a hablarles de una cosa loca que me pasó la última Navidad, antes que me quedara tan débil que tuvieran que mandarme acá a reponerme un poco. A D.B. tampoco le he contado mucho más, y eso que es mi hermano. Vive en Hollywood. Como no está muy lejos de este antro, me viene a ver casi todos los fines de semana. El será quien me lleve a casa cuando salga, quizás el mes que viene. Acaba de comprase un 'Jaguar', uno de esos cacharros ingleses que levantan a doscientas millas por hora como si nada. Como cuatro mil dólares le ha costado. Está lleno de plata, el tipo. Antes no. Cuando vivía en casa era solamente un escritor común y corriente. Por si no saben quién es, le diré que escribió El pececito secreto, que es un libro de cuentos de primera. El mejor de todos es el que se llama igual que el libro. Se trata de un niño que tiene un pez y no se lo deja ver a nadie porque se lo ha comprado con su dinero. Es una historia buenísima. Ahora D.B. está en Hollywood prostituyéndose. Sin hay algo que odio en el mundo es el cine. Ni me lo nombren. -------------------------------------------------------------------------------- Cuando ya había cerrado la puerta y volvía hacia el salón me gritó algo, pero no le oí muy bien. Creo que dijo "buena suerte". Ojalá me equivoque. Ojalá. Yo nunca diré a nadie "buena suerte". Si uno lo piensa bien, suena horrible. -------------------------------------------------------------------------------- ... lo que hice fue describir el guante de béisbol de mi hermano Allie, que era un tema estupendo para una redacción. De verdad. Era un guante para la mano izquierda, porque mi hermano era zurdo. Lo lindo es que tenía poemas escritos en tinta verde en los dedos y por todas partes. Allie los escribió para tener algo que leer cuando estaba en el campo esperando. Ahora Allie está muerto. Murió de leucemia el 18 de julio de 1946 mientras pasábamos el verano en Maine. Les hubiera gustado conocerlo. Tenía dos años menos que yo y era cincuenta veces más inteligente. Sus profesores escribían continuamente a mi madre para decirle que era un placer tener en clase a un alumno como mi hermano. Y no lo decían porque sí. Lo decían de verdad. Pero no sólo era el más inteligente de la familia. Era también el mejor en muchos otros aspectos. Nunca se enfadaba con nadie. Dicen que los pelirrojos tienen mal genio, pero Allie era una excepción, y eso que tenía el pelo más rojo que nadie. Les contaré un caso para que se hagan una idea de lo pelirrojo que era. Yo empecé a jugar al golf cuando tenía sólo diez años. Recuerdo una vez, el verano en que cumplí los doce años, que estaba jugando y de repente tuve el presentimiento de que si me volvía vería a Allie. Me volví y ahí estaba mi hermano, montado en su bicicleta, al otro lado de la cerca que rodeaba el campo de golf. Estaba nada menos que a unas ciento cincuenta yardas de distancia, pero le vi claramente. Tan rojo tenía el pelo. ¡Dios, qué buen chico era! A veces en la mesa se ponía a pensar en alguna cosa y se reía tanto que poco le faltaba para caerse de la silla. Cuando murió tenía sólo trece años y pensaron en psicoanalizarme y todo porque hice añicos todas las ventanas del garage. Comprendo que se asustaran. De verdad. La noche que murió dormí en el garage y rompí todos los cristales con el puño sólo de la rabia que me dio. Hasta quise romper las ventanillas del coche que teníamos aquel verano, pero me había roto la mano y no pude hacerlo. Pensarán que fue una estupidez pero es que no me daba cuenta de lo que hacía y además ustedes no conocían a Allie. Todavía me duele la mano algunas veces cuando llueve y no puedo cerrar muy bien el puño, pero no me importa mucho porque no pienso dedicarme a cirujano, ni a violinista ni a ninguna de esas cosas. Pero, como les decía, escribí la redacción sobre el guante de béisbol de Allie. ... 11/02/2005 14:27 ;?> Hay 1 comentario. Inteligencia Artificial Concepto de Inteligencia ArtificialLa definición de cualquier término depende tanto del objetivo que se pretende alcanzar como de los medios que se suponen más adecuados para lograrlo. Por ejemplo, en la sección anterior hemos reinterpretado la historia para encontrar antecedentes de la IA; entre ellos mencionamos un relato sobre el médico Paracelso, que en el siglo XVI elaboró una receta para crear un "homúnculo": un ser humano artificial. Muy posiblemente, para los contemporáneos de Paracelso, la IA sería la rama de la alquimia dedicada a identificar las materias primas y la receta para crear un ser humano. Dado el contexto del presente análisis, nuestro propósito debe ser analizar el término y sus definiciones dentro del campo de la ciencia de los computadores. Sin lugar a duda, la concepción actual del computador, entendido como medio para alcanzar el objetivo deseado (cuya primera aproximación académica podría ser "creación de inteligencia a partir de métodos realizados por el propio hombre"), condiciona el contenido de las definiciones que aquí vamos a exponer. Otro factor de limitación es el desconocimiento de la esencia de la inteligencia, o si se prefiere, de su estructura. Sólo somos capaces de definirla funcionalmente, por sus capacidades, manifestadas a través del comportamiento del ser humano. El siguiente juego de palabras nos enfrenta a la parte del dilema que tiene que ver con la que consideramos la cualidad esencial de la inteligencia, la capacidad de pensar: No puedes pensar sobre el pensar, sin pensar acerca del pensar sobre algo ¾ Seymour Papert [Minsky, 86] Como también comenta Minsky en otro libro [Minsky, 85], "el problema de la Inteligencia Artificial es la naturaleza de la misma inteligencia, un tema que nadie comprende muy bien. ¿Por qué no? Quizás en parte porque nadie ha tenido la oportunidad de estudiar otros tipos de inteligencia distintos de la humana". En cualquier caso, el propio proceso de definir siempre es positivo; como dijo el premio Nobel Lwoff: "Definir es uno de los métodos para descubrir". Por tanto, vamos a comprobar, sin más dilación, estos supuestos transcribiendo algunas definiciones de IA: "La automatización de actividades que asociamos con el pensamiento humano, actividades como la toma de decisiones, la resolución de problemas, el aprendizaje à" [Bellman, 78]. "La disciplina cuyo objetivo científico es construir una teoría de la inteligencia en base al proceso informático." [Nilsson, 80] "El estudio de las facultades mentales a través del uso de los modelos computacionales." [Charniak & McDermott, 85] "El estudio de cómo lograr que los computadores realicen tareas que, por ahora, son realizadas mejor por los seres humanos." [Rich & Knight, 91] "El estudio de las computaciones que permiten percibir, razonar y actuar." [Winston, 92] "El campo de la ciencia y la ingeniería dedicado a la comprensión de los procesos computables propios de lo que vulgarmente se identifica por comportamiento inteligente, y a la creación de artilugios que manifiesten dicho comportamiento." [Shapiro, 92] "El proyecto de construcción de un artefacto inteligente." [Ginsberg, 93] "Hacer computacional el conocimiento humano no analítico por procedimientos simbólicos, conexionistas o híbridos." [Mira et al., 95] La mayoría de las definiciones coinciden en que el objetivo de la IA es duplicar las facultades del comportamiento que atribuimos al ser humano (aprender, tomar decisiones, percibir, razonar y actuar en consecuencia à), entendido como ser con capacidad de pensar. Otra definición califica el comportamiento por su complejidad y no por sus facultades (d). Finalmente, en el resto se omite la mención de comportamiento alguno (b, g y h). De éstas, la última realiza un precisión adicional: el objetivo son las cuestiones de solución desconocida. En lo que sí coinciden todas es en mencionar, implícita o explícitamente, el computador como medio para lograr dichos objetivos. -------------------------------------------------------------------------------- La Inteligencia Artificial como Ciencia Las definiciones de IA responden al carácter científico de esta materia. Como en cualquier otra ciencia (véase la sección 1.3.2), para averiguar las últimas causas, la verdad subyacente, se parte del conocimiento de los fenómenos, en este caso, el comportamiento humano; más exactamente, la capacidad de resolver problemas que requieren inteligencia. Otras ciencias versan sobre la misma materia, la inteligencia, pero bajo distinta fenomenología. La neurología estudia los principios organizacionales y estructurales de los componentes biológicos en los que se genera dicho comportamiento. La ciencia cognitiva se preocupa de los mismos fenómenos desde la perspectiva de los procesos mentales que los producen. En realidad, ambas reflejan dos caminos con un mismo objetivo [Pylshyn, 80]. En el caso de la ciencia cognitiva, la metodología y los modelos son diferentes, ya que en lugar de preocuparse por resolver los problemas mediante modelos computables, se centra en imitar exactamente la forma en que son resueltos por el ser humano. Considerando lo expuesto, podemos distinguir la doble perspectiva de la IA. Por una lado se considera el objeto de análisis, el comportamiento humano inteligente, y, por otro, el elemento de síntesis, los procesos computables. Por tanto, la IA tiene una componente ciencia de lo natural y otra de ciencia de lo artificial. Como ciencia de lo natural pretende entender la inteligencia humana. Es una ciencia de análisis y modelado de la naturaleza de los sistemas inteligentes. Los objetos de estudio son los comportamientos humanos tachados de inteligentes: razonar, aprender, abstraer, generalizarà Como ciencia de lo artificial busca la creación de sistemas inteligentes con técnicas computacionales. Es una ciencia de síntesis de formulaciones matemáticas y modelos que puedan llevarse a cabo con un soporte físico concreto, los computadores. Por tanto, está condicionada por la arquitectura y las capacidades que en cada momento tengan estas máquinas. Por otro lado, la IA como ciencia debe ser capaz de predecir, describir y controlar los fenómenos que trata; y para ello, debe valerse de los tres elementos básicos propios de cualquier otra rama de la ciencia: las teorías, las técnicas o modelos, y las herramientas o instrumentos. Estos elementos configuran dos ejes de interrelaciones que a su vez están conectados entre sí. Figura .1: Interrelaciones propias de cualquier rama de la ciencia Los métodos y técnicas de esta ciencia deben ser traducidos en forma de programas de computador, ya que estos son las máquinas de las que se vale el ser humano actualmente para alcanzar los objetivos señalados. Dada la diversidad de tareas modeladas en este campo, el origen de los métodos utilizados es especialmente variado. Ya hemos señalado como a lo largo de su historia (sec. 1.2) se han utilizado técnicas que provienen de campos como: teoría de la información (p.ej., construcción de árboles de decisión), psicología cognitiva (p.ej., razonamiento basado en casos), investigación operativa (p.ej., métodos de búsqueda como la poda alfa-beta), probabilidad y estadística (p.ej., redes bayesianas), lingüística (p.ej., gramáticas de contexto libre aplicadas en interfaces de lenguaje natural), etc. Pero todos estos métodos no tendrían sentido si no se supiera cuales son los objetivos. La evolución de las metas, tal y como hemos podido comprobar en el repaso histórico, reflejan un claro proceso de maduración. Utilizando la metáfora de la construcción, podríamos decir que en un principio se pretendió empezar a construir la casa por el tejado. No se tenía consciencia de la complejidad de los pilares de esta ciencia, que requiere solucionar problemas tan diferentes como el reconocimiento de una situación conocida, la coordinación de múltiples tareas y objetivos, el seguimiento de instrucciones, el aprendizaje basado en la observación, etc. En su lugar, se intentaron definir modelos básicos de computación para resolver cualquier tipo de problemas. Más adelante, se tuvo consciencia de la necesidad de utilizar el conocimiento del dominio, y se desarrollaron numerosas técnicas de representación y distintas formas de inferencia. El relativo éxito de estos modelos disparó las expectativas y, por tanto, se incrementaron las inversiones y se promocionó su ingeniería. El también relativo fracaso de estas previsiones ha permitido afrontar uno de los requerimientos básicos de cualquier ciencia aplicada, el establecimiento de una metodología y la clarificación de los objetivos. Era necesario confrontar la diversidad de técnicas desarrolladas y establecer los fundamentos que permitan distinguir su utilidad y sus limitaciones. Actualmente ¾ retomando la metáfora de la construcción¾ , a la vez que se intentan afianzar los pilares de esta hipotética casa, se están empezando a levantar los primeros pisos, los estratos que sirvan para combinar esos cimientos de forma armonizada. Los agentes actuales, los modelos híbridos y multiestrategia del aprendizaje, la cantidad de conferencias de carácter interdisciplinario, la profundización teórica de los modelos utilizados, la utilización y adaptación de métodos de ingeniería del software, son algunas de las manifestaciones de esta nueva realidad que pretende conjugar y asentar las funciones ya modeladas. Por otro lado, la IA sigue siendo la ciencia en la que a todo el mundo le gustaría estar. El objetivo es apasionante y es una ciencia muy viva ¾ como lo demuestra su rápida evolución en el tiempo¾ en la que se deben producir grandes avances. Al fin y al cabo todavía estamos esperando los Newton y Einstein de este campo. Precisamente, esta rápida evolución determina el estado actual de las teorías que dan sentido y explican la utilización de los métodos aplicados. Cualquier ciencia pasa tradicionalmente por una serie de estadios que reflejan su grado de maduración. Hasta ahora hemos estado inmersos en la época de "los casos de estudio" o de la experimentación. En esta fase sólo se confirma una hipótesis de trabajo; por ejemplo, un nuevo método de generalización. La cantidad de experimentos realizados empieza a permitir dar un nuevo paso, la etapa de los principios arquitectónicos. En esta nueva fase se busca dar sentido a esa extensión observada para llegar a ordenar, correlacionar, y construir modelos que la expliquen, pudiendo entonces plantearse cuestiones como ¿qué métodos deben aplicarse para qué tipo de problemas?. -------------------------------------------------------------------------------- La Inteligencia Artificial como Tecnología Tendríamos una visión limitada de la realidad si no realizáramos un repaso, aunque sea muy conciso, de algunas cuestiones que perfilan la IA como una tecnología ¾ a veces denominada "ingeniería del conocimiento"¾ dentro de la ciencia de los computadores. El presente análisis hace hincapié y amplía algunas de las cuestiones introducidas previamente (sec. 1.2.4). En la perspectiva aplicada de la IA, la resolución de los problemas consiste en la determinación del método que permite convertir un conjunto de especificaciones funcionales ¾ en este caso referidas al conocimiento¾ en un sistema computable eficaz y eficiente. Como se ha insistido frecuentemente por algunos autores [Mira et al., 95], no debemos olvidar que toda computación termina, por ahora, en el nivel de la electrónica digital. Esto implica que los modelos propios de la IA deben apoyarse en las sucesivas capas que se han definido sobre dicha electrónica (dispositivo, circuito, lógica de circuitos, transferencia-registro, programa, aplicación) con el fin de afrontar la solución de los problemas en un nivel de complejidad cada vez más cercano a la tarea que se quiere resolver. En un principio, las especificaciones de los problemas de IA se realizaban en lenguaje natural. Para intentar simplificar el salto cualitativo que supone convertir dichos requerimientos en un conjunto de procesos descritos mediante un soporte software y hardware concretos, se han establecido niveles genéricos de descripción adicionales que pretenden simplificar las etapas de análisis y diseño propias de cualquier producto de ingeniería. En primer lugar, debemos mencionar, por importancia y por antigüedad, el nivel del conocimiento [Newell, 81]. En el modelo propuesto por Allen el problema se analiza en dos niveles, uno dependiente del formalismo de representación, nivel simbólico, y otro idealizado, ajeno a cualquier detalle de realización, nivel del conocimiento. La ventaja de este planteamiento es que permite especificar "el qué", cuáles son los objetivos de la tarea, su descripción funcional. Su principal deficiencia es que no sirve para determinar "el cómo", de tal forma que el modelo falla a la hora de predecir el comportamiento del sistema. Sólo los procesos de inferencia que puedan declararse completamente mediante una descripción lógica son los que se pueden precisar en el nivel del conocimiento, en el resto de los sistemas es necesario descender al nivel simbólico para explicar su comportamiento (como se ha podido comprobar en procesos de aprendizaje inductivo [Dietterich, 86]). Por otro lado, Davis Marr [Marr, 82] introduce, en el contexto de la búsqueda de una teoría computacional de la percepción visual, tres niveles de computación: teoría, algoritmo e implementación. El primer nivel requiere que el problema pueda ser descrito mediante el objetivo de la tarea y la lógica de la estrategia para alcanzarlo; por tanto, coincide con el nivel del conocimiento de Newell. Desgraciadamente, en muchos casos de estudio sólo se dispone de un conjunto impreciso e incompleto de especificaciones funcionales. El segundo nivel, que corresponde al nivel simbólico de Allen, comprende la definición de los espacios simbólicos de representación de las entradas y las salidas y los algoritmos que las enlazan. El tercer nivel se refiere a la especificación del problema en un soporte software que sea traducido automáticamente hasta conectar con el nivel físico. Por tanto, el gran salto sigue encontrándose entre el primero y el segundo nivel. 15/02/2005 15:26 ;?> Hay 1 comentario. |
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