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Bitácora en la Ciudad

Los libros que amamos dicen algo sobre nosotros.

Los libros que amamos dicen algo sobre nosotros.

“Amenudo, es una cuestión de sensibilidad. Los libros que amamos dicen algo sobre nosotros, y sobre nuestros amigos. Explorar la estantería de alguien puede decirte tanto como leer su diario. El camino más rápido a la intimidad no es compartir una cama o un día de fiesta, sino compartir un libro”

“Clara, despacio, tenemos todo el tiempo‑ porque no quiero una vez más, no quiero aquí esta noche, esa agresión febril, esa acometida de animalito salvaje y desamparado, ese placer sombrío y terrible de otras veces.

Y sólo mucho más tarde, cuando estamos desnudas, hermosa su blancura escuálida y ya no avergonzada a la luz de las llamas ‑ahora sí he añadido leña al fuego, he cerrado las cortinas, he buscado unas mantas‑ entre el cabello oscuro y lacio de sirena, sólo ahora, casi de madrugada, dejo que se apretuje contra mí con este deseo oscuro, torpe, desolado que casi me da miedo, pegada a mí la piel contra la piel, iniciando un gemido que muere en estertor, restregándose contra mi cuerpo, sus dos piernas enlazadas como una trampa mortal en torno a mis caderas ‑suavecito, Clara, despacio, tenemos todo el tiempo‑, hasta que me desprendo del estrecho lazo de sus piernas y sus brazos ‑quieta, Clara, quieta, amor‑, la tumbo de espaldas, la fuerzo a no moverse, la sujeto contra el suelo con mis dos manos, y mi boca empieza un recorrido lentísimo por la garganta fina, palpitante, donde agonizan los gemidos, la garganta de alguien que se está ahogando y que no quiere gritar ‑silencio, Clara, quieta, todavía es de noche, tenemos todo el tiempo‑, un recorrido lentísimo por los hombros redondos que no logran de cualquier modo contener el temblor, por los huesos que se le marcan delicados en el escote, por los pechos chiquitos, por los pezones pálidos, de pezón a pezón mi boca mordisqueante, hasta que crecen hacia mí erizados y locos, encrespados bajo el aire abrasado de mi boca, bajo mis labios duros y mis dientes punzantes y breves, y son ellos ya los que buscan dientes y labios, y los muslos de Clara que se levantan hacia el vacío, también buscándome, porque yo sigo con mi boca sobre ella, mis manos inmovilizándola, mi cuerpo todavía distante ‑despacio, Clara, despacio, pronto llegará el alba‑, y los flancos de Clara arqueados de un modo tan violento y contorsionado, tan pálidos y flacos a la luz de las llamas, evocan imágenes sombrías de terribles torturas ancestrales, y ahora sí deslizo mi cuerpo sobre el suyo, y dejo que me aferren frenéticas sus piernas ‑despacio, Clara, despacio, amor, despacio‑, y mi mano va abriendo suavemente el estrecho camino entre su carne y mí carne, entre nuestros dos vientres confundidos, hasta llegar al húmedo pozo entre las piernas, unas fauces babeantes que devoran y vomitan todos los ensueños, y yo me hundo en él como en la boca de una fiera, arrastrada en las ondas de un torbellino en que naufrago, y crece el vaivén de nuestros cuerpos enlazados y el roce de mi mano entre sus muslos, y el gemido de Clara es de pronto como el aullido de una loba blanca degollada o violada con las primeras luces del alba ‑pero no hay temblores locos esta vez, no hay gemidos entrecortados, porque el placer brota, seguro y sin histerias, de lo más hondo de nosotras y asciende lento en un oleaje magnífico de olas espumosas y largas‑, y después Clara yace a mi lado, desmadejada como un muñeco de estopa, jadeante todavía, pero relajada al fin, recuperada finalmente su sombra o liberada para siempre de la caterva de los niños perdidos.

No me pregunta ¿y tú?, ¿estás bien?, ¿te ha gustado a ti? Qué maravilla, Clara no pregunta nada, ni tan siquiera dice que me quiere, queda ronroneante y desmadejada ‑los ojos cerrados y fugitiva en los labios una sonrisa a lo Gioconda‑, hasta es posible que esté medio dormida, porque no hace ningún gesto cuando me levanto, sigue tumbada quieta entre almohadones y mantas, ante las ascuas, igual que un gatito satisfecho que hubiera encontrado por fin su sitio en el hogar

(…) estamos repentinamente al otro lado ‑mucho más allá‑ del miedo y la vergüenza, y es evidente y claro que en cualquier instante yo tendré que morir, porque la ternura me ha traspasado como cien alfileres de diamante, la ternura me ha pisoteado y arrollado a su paso como el más terrible de los ejércitos en marcha, y me voy deshaciendo, disolviendo, desangrando en palabras, tan dulcemente muerta que ya casi no puedo con el peso de Clara ‑que no pesa nada‑‑‑, y menos mal que hemos llegado juntas a las dos camas gemelas y la deposito allí y le deslizo una almohada bajo la cabeza (…) y la cubro con la sábana y la manta de pieles ‑hace frío con la ventana abierta, y yo quiero mantener abierta la ventana porque la habitación olía a cerrado, y porque es imprescindible que oigamos el mar y el viento entre los cañaverales y el pitido del tren al adentrarse en el primer túnel de la mañana‑, y ahora le pido quedo que no despierte, que se duerma, y me tumbo a su lado, a sus espaldas, y ella despega por fin los labios y gime “Elia no te vayas” y sé que podré repetir un millón de veces el mismo recorrido suave de su cuerpo con mis manos, susurrar interminablemente las mismas palabras tontas en su nuca tibia, escucharla dormir plácida y a trechos suspirante, mientras espero la muerte con el alba”

Esther Tusquets“El mismo mar de todos los verano”
Ed. Castalia (única con notas de la autora, absolutamente edición agotada).

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Qué andarás haciendo ahora...

Qué andarás haciendo ahora...

Qué andarás haciendo ahora, hecha una madeja en el sillón, dibujando constelaciones en los huecos, de los cuadros que aún faltan por colgar.
Qué andarás haciendo ahora, apagando las luces del salón, probándote quizá un vestido nuevo, planeando una huida, ver el MAR.
Y yo afilando lunas, perdida en el hotel, encontrando tus caricias en el neceser. Y yo buscándote en el espejo azul del baño, en la ropa cansada del armario.
Qué andarás haciendo ahora, cansada viendo la televisión, guardando mi paz y mis retratos, la costumbre de dormir al lado izquierdo.
Qué andarás haciendo ahora, maldiciendo la luz, el primer sol, hermosa con los párpados hinchados, regando las plantas, todos los recuerdos. Y yo retirando hojas secas de la cama, soñándome contigo bajo el agua. Y yo recordando que olvidé tender la ropa, preguntándome qué andarás haciendo ahora.

Adios a las armas.

Adios a las armas.

Adiós a las armasErnest Hemingway

 

Catherine:

 

 Llueve mucho.
- Dime: ¿me amarás siempre?
- Sí.
- ¿Siempre te importará igual que llueva?
- No.
- Mejor, porque la lluvia me da miedo.
- ¿Por qué?
- No lo sé, querido. Siempre he tenido miedo de la lluvia.
- A mí me gusta.
- Me gusta pasear cuando llueve. Pero no es bueno para el amor.
- A pesar de todo, te quiero.
- Yo te quiero cuando llueve, cuando nieva, cuando graniza, y ¿qué más?
- No lo sé. Me parece que tengo sueño.
- Entonces duerme, querido, y te amaré de cualquier manera.
- ¿De verdad tienes miedo a la lluvia?
- Cuando estoy contigo, no.

Viaje a Ítaca

Viaje a Ítaca

¿Tal vez tú estás también en ese viaje?, O lo has hecho ya. Como protagonista o acompañante. Entonces sabrás que, a pesar de las inclemencias, Ítaca está siempre al otro lado.

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca, debes rogar que el viaje sea largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias.No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,ni la cólera del airado Posidón. Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta si tu pensamiento es elevado, si una exquisita emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.Los lestrigones y los cíclopes y el feroz Posidón no podrán encontrarte si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,si tu alma no los conjura ante ti. Debes rogar que el viaje sea largo, que sean muchos los días de verano;que te vean arribar con gozo, alegremente, a puertos que tú antes ignorabas. Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia, y comprar unas bellas mercancías: madreperlas, coral, ébano, y ámbar, y perfumes placenteros de mil clases. Acude a muchas ciudades del Egipto para aprender, y aprender de quienes saben. Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca: llegar allí, he aquí tu destino. Mas no hagas con prisas tu camino; mejor será que dure muchos años, y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla, rico de cuanto habrás ganado en el camino. No has de esperar que Ítaca te enriquezca: Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje. Sin ellas, jamás habrías partido; mas no tiene otra cosa que ofrecerte. Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado. Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia, sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Kavafis: Ítaca.

¿Tienes un balcón y te gusta la poesia?

¿Tienes un balcón y te gusta la poesia?

Balcones y Miguel Hernández.

Búscala.

Escuchando una canción de un disco nuevo pero con canciones añejas, disco que hoy ha llegado a mis manos (gracias), canciones que yo escuchaba hace años , entiendo muchas cosas, ahora lo sé,  me hace sonreir  y recordar (me).

UtOpÍa

UtOpÍa

¿Qué es un hombre sin un sueño? Nada, un hombre sin un sueño a lo sumo es un ciudadano y es grande la diferencia. Un ciudadano vale apenas un voto, en cambio un hombre tiene la posibilidad de saber que, para vivir mejor, hay que ser mejor. La vida es sueño, decía Calderón y los sueños, sueños son, pero lo son más aún ante la posibilidad de que se hagan realidad, aunque a esta figura se le llame utopía.

Alberto Cortez.

Gran Vía, Madrid 100 años.

Gran Vía, Madrid 100 años.

Escuchando Fados.

"Amor, celos, ceniza y fuego, dolor y pecado." Todo esto existe, todo esto es triste, todo esto es Fado" Amália Rodrígues.

Lisboa , Fado

Via Cru+cis.

Via Cru+cis.

Te tiendo la mano /me mojo en la pila bautismal/tu me hablas de alegorías/del Vía Vía

que he iniciado / -las piernas, primera estación- / me apenas con los brazos en cruz

al fin adentro / empieza la peregrinación / muy abajo estoy orando

nombro tus dolores / el dolor que tuviste al ser parida / el dolor de tus seis años

el dolor de tus diecisiete/el dolor de tu iniciación / muy por lo bajo te murmuro entre las piernas                                                            

la más secreta de las oraciones / Tu me recompensas con una tibia lluvia de tus entrañas

y una vez que he terminado el rezo / cierras las piernas / bajas la cabeza .

Cristina Peri Rossi

Nuovo Cinema Paradiso

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Me encantan las papelerias...

Me encantan las papelerias...

Dibujo Francis Alemany sobre moleskyne.

Bette Davis

Bette Davis

Miranfú.

Miranfú.

“No había leído todavía el papelito que le dio miss Lunatic. Le había dicho que lo leyera en la cama. Pero a saber dónde acabaría ella durmiendo esa noche. Así que se sentó en el suelo y lo sacó de la bolsa. Era un papel color malva, pero mucho más grande que el que sacó el día de su cumpleaños del pastelito que le pusieron de postre en el chino, donde decía que mejor se está solo que mal acompañado. Se quedó unos instantes paralizada. ¡Ayer! ¿Pero su cumpleaños había sido ayer? Bueno, resultaba increíble.

“Mejor no pensar en ello. Desplegó el mensaje y lo leyó a la luz de su linternita. Decía:

No te hice ni celestial ni terrenal,
ni mortal ni inmortal, con el fin de
que fueras libre y soberano artífice
de ti mismo, de acuerdo con tu designio.”

“Y debajo ponía entre paréntesis: (Pico della Mirándola, Juan—. Filósofo renacentista italiano, aficionado a la magia natural. Murió a los 31 años.)

“Metió la moneda en la ranura, dijo: «¡Miranfú!», se descorrió la tapa de la alcantarilla y Sara, extendiendo los brazos, se arrojó al pasadizo, sorbida inmediatamente por una corriente de aire templado que la llevaba a la Libertad.”

(”Caperucita en Manhattan”, de Carmen Martín Gaite)

Nota; " La niña que quería ir a visitar a su abuela y por las noches miraba las estrellas y pensaba su palabra inventada, Miranfú, que para ella significaba que algo bueno iba a pasar si lo decía"

Palabras inventadas, cielo, niña, abuela, ... ¡¡MIRANFÚ!!, Gracias

Mujeres

OTro PuNtO de ViSTa

OTro PuNtO de ViSTa

Piezas de Ceramica Fango.

Café Froid, Москва.

Café Froid, Москва.

Café Freud Bolshoy Kislovskiy Pereulok 1/12; T. 7 (095) 291 6657; alrededor de 20 dólares por persona. Para algo extraordinario, este lugar es obligatorio. Ubicado en uno de los callejones escondidos de Moscú, se trata de un “café psicoanalítico”, abierto por la Asociación Psicoanalítica de la Federación Rusa. Está dividido en tres: “Ego” está decorado con imágenes de Sigmund Freud, Nefertiti y modelos desnudos. En “Inconsciente” las paredes están cubiertas con rosas moradas, y lámparas aromáticas centellean en frágiles mesas de cristal. Y el último salón, “Super Ego”, donde predomina la seda roja con detalles dorados. Cerca de la puerta de entrada está el tradicional diván, y en cualquiera de los espacios se puede degustar una sopa de tomate y ajo con crutones “libido sexualis”, linguini con atún “de doble personalidad” o una chuleta “ambivalente”.

Revista Travesia Москва.

Vespa 1947

Vespa 1947

Aquarelas en Moleskine A4. Francisco Castracane

Buscando el Pasaporte...

Uno se cree, que las mató, el tiempo y la ausencia. Pero su tren, vendió boleto de ida y vuelta. Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas, en un rincón, en un papel o en un cajón ... Serrat.

Ayer buscando el pasaporte me encontré conmigo misma y también tuve desencuentros, parece una contradicción, supongo que todos en algún momento ha vivido esta situación, fue encontrarme y desencontrarme, conocí y recordé a una persona  qué espero aún siga en mi.

Empezé a buscar mi pasaporte para un viaje largo, y me reencontré con muchos objetos, fotos, libros, letras, objetos ... todo menos el pasaporte.

Me reencontre con mi cuadreno de música del instituto, (curioso lo último que escribí fué mi nombre Llibre Vermell de Montserrat (libro rojo (jeje) de Montserrat. y ¡la letra! ¿yo escribia asi?.

Seguí con mi búsqueda y me encontre una foto de 3 niños montados (diria "acoplados") con mofletes gordos, rubios y dos niñas que se parecian sospechosamente, entre otros objetos, libros forrados con papel para que no se vea la cubierta (ya leía creia yo "cosas prohibidas"), muchos cuadernos, diarios, con la letra cambiada por los años, un mechero (para no olvidarme a mi misma  o recordar una noche), un examen de matematicas con un 10 (jeje), mi Travelcard de mi vivencia en Londres, unos caramelos regalo especial de una mujercilla mayor que fué exclusivamente a Madrid a comprarlos (le ayude con Juan La Loca y Rita La Cantaora ( para su bar en su pueblo (15 habitantes), y seguía buscando...  mas fotos, postales, mis primeros paquetes de tabaco (Ducados negro), y al final encontré el pasaporte en el último libro, ¿como no? estaba en "mi diario" uno de los primeros, no el primero pero si el más especial para mí, recuerdo que podia escribir varias veces al día, supongo que lo que ahora hago mediante un blog, bitacora, es lo mismo pero de diferente forma, faltan las hojas de arboles, las fotos entre medias, los tachones, las notas a los margenes, tu propia letra, el olor ... y más.

¡Lo encontré!

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Kafka

Kafka

Casi un siglo después de su muerte, Franz Kafka permanece como uno de los escritores más modernos de entre todos los que son y han sido, persistiendo sus novelas y cuentos como influencia capital para cada nueva generación literaria. Por su parte, Robert Crumb, icono del underground de los años ?60 al que hoy los museos pretenden desactivar incorporándolo a sus colecciones, resiste y se mantiene como uno de los autores de historieta más aclamados y libres del mundo. La obra de ambos comparte neurosis, humor agónico, aflicción existencial, una originalidad incontestable y cierta cualidad genial que la desplaza de su tiempo para hacerla inmortal. Secundando un texto de David Zane Mairowitz donde se desgrana el entorno, la vida y la obra de Kafka, Crumb se proyecta aquí en las circunstancias del escritor, las interpreta y nos las transmite en detalle con sus dibujos. El resultado es un extraordinario híbrido entre biografía, cómic y libro ilustrado, que supone el hermanamiento de dos de los artistas menos comunes y más hondos de nuestra era.

Ficha detallada: "Kafka" de Editor La Cúpula, Publicación febrero 2010, Colección Robert Crumb, ISBN 9788478338986

- Este fin de semana coincidí con un amigo, él y yo coincidimos en el gusto de las novelas gráficas , y me preguntó "¿qué te estas leyendo ahora?" le comenté sobre este libro, para todoas aquellos que por alguna razón no se han acercado a la figura de Kafka este libro es muy recomendable, una biografía y todo lo que rodea a la figura de este autor, acompañado de buenas ilustraciones.

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