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Bitácora en la Ciudad

Diarios de motocicleta.

Diarios de motocicleta.

Deja que el mundo
te cambie y tu podrás
cambiar el mundo.

 

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En cualquier parte con un libro.

En cualquier parte con un libro.

Room in Rome

Room in Rome

Desnudando el Alma, en Roma, en cualquier habitación...

Habitación en Roma.

Algo que soñe ...

Algo que soñe ...

"Cuentan que construyerón la vía férrea sobre  los Alpes, entre Viena y Venecia antes que existiera un tren que pudiera realizar el trayecto, aún así lo contruyerón sabian que algún día llegaría el tren". Si hubiera tomado otro desvio, ahora estaría en otra parte , sería una persona distinta..."

Descubriendo a Emil Cioran a través de otros ojos.

Descubriendo a Emil Cioran a través de otros ojos.

La última vez que estuve en Hervás pasé a comprar unos retales para crear (o era mi deseo) unos bonitos adornos de muñecos, allí me encontré a Maru la mujer que lleva muchos años vendiendo retales (seguro que hay un nombre pero ya sabeis mis nombres para los oficios) y dando ideas para hacer mil cosas, su aspecto es una mujer con años pero muy moderna, pelo de color rosa , ojos maquillados con colores llamativos y su forma de vestir igual que ella sorprendente a la vez que cercana y agradable. Todo color, (contradicción pura el color mas llamativo al negro absoluto de Cioran)

Al lado del mostrador tenía un recorte colgado con la cara de Cioran, le pregunté por él y empezamos a hablar de su vida y obra, de Sabater su discipulo para algunos y muchas cosas mas mundanas y no mundanas.

El caso es que tengo deberes , yo sólo me leí hace mucho tiempo "Breviario de los vencidos" y "Cuadernos de Talamanca" , me quedan más libros que leerme.

Hace un rato, saqué de la cazadora el trozo de papel con su nombre y páginas donde encontrarlo que me escribió Maru (con esa letra suya) con "sus deberes" , luego me pasaré un dia de estos por la tienda de retales y charlaremos (Comentario de Texto ¿os acordais chicas?) con una cañas, hablaremos  sobre Cioran y este mundo que aún sigo sin entenderlo, cada día menos, ¡ Qué paren el mundo que yo me bajo!.

"Mi fuerza es no haberle encontrado respuesta a nada". E M Cioran 

Emil Cioran 

Cambio de planes.

Cambio de planes.

Los libros que amamos dicen algo sobre nosotros.

Los libros que amamos dicen algo sobre nosotros.

“Amenudo, es una cuestión de sensibilidad. Los libros que amamos dicen algo sobre nosotros, y sobre nuestros amigos. Explorar la estantería de alguien puede decirte tanto como leer su diario. El camino más rápido a la intimidad no es compartir una cama o un día de fiesta, sino compartir un libro”

“Clara, despacio, tenemos todo el tiempo‑ porque no quiero una vez más, no quiero aquí esta noche, esa agresión febril, esa acometida de animalito salvaje y desamparado, ese placer sombrío y terrible de otras veces.

Y sólo mucho más tarde, cuando estamos desnudas, hermosa su blancura escuálida y ya no avergonzada a la luz de las llamas ‑ahora sí he añadido leña al fuego, he cerrado las cortinas, he buscado unas mantas‑ entre el cabello oscuro y lacio de sirena, sólo ahora, casi de madrugada, dejo que se apretuje contra mí con este deseo oscuro, torpe, desolado que casi me da miedo, pegada a mí la piel contra la piel, iniciando un gemido que muere en estertor, restregándose contra mi cuerpo, sus dos piernas enlazadas como una trampa mortal en torno a mis caderas ‑suavecito, Clara, despacio, tenemos todo el tiempo‑, hasta que me desprendo del estrecho lazo de sus piernas y sus brazos ‑quieta, Clara, quieta, amor‑, la tumbo de espaldas, la fuerzo a no moverse, la sujeto contra el suelo con mis dos manos, y mi boca empieza un recorrido lentísimo por la garganta fina, palpitante, donde agonizan los gemidos, la garganta de alguien que se está ahogando y que no quiere gritar ‑silencio, Clara, quieta, todavía es de noche, tenemos todo el tiempo‑, un recorrido lentísimo por los hombros redondos que no logran de cualquier modo contener el temblor, por los huesos que se le marcan delicados en el escote, por los pechos chiquitos, por los pezones pálidos, de pezón a pezón mi boca mordisqueante, hasta que crecen hacia mí erizados y locos, encrespados bajo el aire abrasado de mi boca, bajo mis labios duros y mis dientes punzantes y breves, y son ellos ya los que buscan dientes y labios, y los muslos de Clara que se levantan hacia el vacío, también buscándome, porque yo sigo con mi boca sobre ella, mis manos inmovilizándola, mi cuerpo todavía distante ‑despacio, Clara, despacio, pronto llegará el alba‑, y los flancos de Clara arqueados de un modo tan violento y contorsionado, tan pálidos y flacos a la luz de las llamas, evocan imágenes sombrías de terribles torturas ancestrales, y ahora sí deslizo mi cuerpo sobre el suyo, y dejo que me aferren frenéticas sus piernas ‑despacio, Clara, despacio, amor, despacio‑, y mi mano va abriendo suavemente el estrecho camino entre su carne y mí carne, entre nuestros dos vientres confundidos, hasta llegar al húmedo pozo entre las piernas, unas fauces babeantes que devoran y vomitan todos los ensueños, y yo me hundo en él como en la boca de una fiera, arrastrada en las ondas de un torbellino en que naufrago, y crece el vaivén de nuestros cuerpos enlazados y el roce de mi mano entre sus muslos, y el gemido de Clara es de pronto como el aullido de una loba blanca degollada o violada con las primeras luces del alba ‑pero no hay temblores locos esta vez, no hay gemidos entrecortados, porque el placer brota, seguro y sin histerias, de lo más hondo de nosotras y asciende lento en un oleaje magnífico de olas espumosas y largas‑, y después Clara yace a mi lado, desmadejada como un muñeco de estopa, jadeante todavía, pero relajada al fin, recuperada finalmente su sombra o liberada para siempre de la caterva de los niños perdidos.

No me pregunta ¿y tú?, ¿estás bien?, ¿te ha gustado a ti? Qué maravilla, Clara no pregunta nada, ni tan siquiera dice que me quiere, queda ronroneante y desmadejada ‑los ojos cerrados y fugitiva en los labios una sonrisa a lo Gioconda‑, hasta es posible que esté medio dormida, porque no hace ningún gesto cuando me levanto, sigue tumbada quieta entre almohadones y mantas, ante las ascuas, igual que un gatito satisfecho que hubiera encontrado por fin su sitio en el hogar

(…) estamos repentinamente al otro lado ‑mucho más allá‑ del miedo y la vergüenza, y es evidente y claro que en cualquier instante yo tendré que morir, porque la ternura me ha traspasado como cien alfileres de diamante, la ternura me ha pisoteado y arrollado a su paso como el más terrible de los ejércitos en marcha, y me voy deshaciendo, disolviendo, desangrando en palabras, tan dulcemente muerta que ya casi no puedo con el peso de Clara ‑que no pesa nada‑‑‑, y menos mal que hemos llegado juntas a las dos camas gemelas y la deposito allí y le deslizo una almohada bajo la cabeza (…) y la cubro con la sábana y la manta de pieles ‑hace frío con la ventana abierta, y yo quiero mantener abierta la ventana porque la habitación olía a cerrado, y porque es imprescindible que oigamos el mar y el viento entre los cañaverales y el pitido del tren al adentrarse en el primer túnel de la mañana‑, y ahora le pido quedo que no despierte, que se duerma, y me tumbo a su lado, a sus espaldas, y ella despega por fin los labios y gime “Elia no te vayas” y sé que podré repetir un millón de veces el mismo recorrido suave de su cuerpo con mis manos, susurrar interminablemente las mismas palabras tontas en su nuca tibia, escucharla dormir plácida y a trechos suspirante, mientras espero la muerte con el alba”

Esther Tusquets“El mismo mar de todos los verano”
Ed. Castalia (única con notas de la autora, absolutamente edición agotada).

Qué andarás haciendo ahora...

Qué andarás haciendo ahora...

Qué andarás haciendo ahora, hecha una madeja en el sillón, dibujando constelaciones en los huecos, de los cuadros que aún faltan por colgar.
Qué andarás haciendo ahora, apagando las luces del salón, probándote quizá un vestido nuevo, planeando una huida, ver el MAR.
Y yo afilando lunas, perdida en el hotel, encontrando tus caricias en el neceser. Y yo buscándote en el espejo azul del baño, en la ropa cansada del armario.
Qué andarás haciendo ahora, cansada viendo la televisión, guardando mi paz y mis retratos, la costumbre de dormir al lado izquierdo.
Qué andarás haciendo ahora, maldiciendo la luz, el primer sol, hermosa con los párpados hinchados, regando las plantas, todos los recuerdos. Y yo retirando hojas secas de la cama, soñándome contigo bajo el agua. Y yo recordando que olvidé tender la ropa, preguntándome qué andarás haciendo ahora.

Adios a las armas.

Adios a las armas.

Adiós a las armasErnest Hemingway

 

Catherine:

 

 Llueve mucho.
- Dime: ¿me amarás siempre?
- Sí.
- ¿Siempre te importará igual que llueva?
- No.
- Mejor, porque la lluvia me da miedo.
- ¿Por qué?
- No lo sé, querido. Siempre he tenido miedo de la lluvia.
- A mí me gusta.
- Me gusta pasear cuando llueve. Pero no es bueno para el amor.
- A pesar de todo, te quiero.
- Yo te quiero cuando llueve, cuando nieva, cuando graniza, y ¿qué más?
- No lo sé. Me parece que tengo sueño.
- Entonces duerme, querido, y te amaré de cualquier manera.
- ¿De verdad tienes miedo a la lluvia?
- Cuando estoy contigo, no.

Viaje a Ítaca

Viaje a Ítaca

¿Tal vez tú estás también en ese viaje?, O lo has hecho ya. Como protagonista o acompañante. Entonces sabrás que, a pesar de las inclemencias, Ítaca está siempre al otro lado.

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca, debes rogar que el viaje sea largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias.No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,ni la cólera del airado Posidón. Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta si tu pensamiento es elevado, si una exquisita emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.Los lestrigones y los cíclopes y el feroz Posidón no podrán encontrarte si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,si tu alma no los conjura ante ti. Debes rogar que el viaje sea largo, que sean muchos los días de verano;que te vean arribar con gozo, alegremente, a puertos que tú antes ignorabas. Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia, y comprar unas bellas mercancías: madreperlas, coral, ébano, y ámbar, y perfumes placenteros de mil clases. Acude a muchas ciudades del Egipto para aprender, y aprender de quienes saben. Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca: llegar allí, he aquí tu destino. Mas no hagas con prisas tu camino; mejor será que dure muchos años, y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla, rico de cuanto habrás ganado en el camino. No has de esperar que Ítaca te enriquezca: Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje. Sin ellas, jamás habrías partido; mas no tiene otra cosa que ofrecerte. Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado. Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia, sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Kavafis: Ítaca.

¿Tienes un balcón y te gusta la poesia?

¿Tienes un balcón y te gusta la poesia?

Balcones y Miguel Hernández.

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Búscala.

Escuchando una canción de un disco nuevo pero con canciones añejas, disco que hoy ha llegado a mis manos (gracias), canciones que yo escuchaba hace años , entiendo muchas cosas, ahora lo sé,  me hace sonreir  y recordar (me).

UtOpÍa

UtOpÍa

¿Qué es un hombre sin un sueño? Nada, un hombre sin un sueño a lo sumo es un ciudadano y es grande la diferencia. Un ciudadano vale apenas un voto, en cambio un hombre tiene la posibilidad de saber que, para vivir mejor, hay que ser mejor. La vida es sueño, decía Calderón y los sueños, sueños son, pero lo son más aún ante la posibilidad de que se hagan realidad, aunque a esta figura se le llame utopía.

Alberto Cortez.

Gran Vía, Madrid 100 años.

Gran Vía, Madrid 100 años.

Escuchando Fados.

"Amor, celos, ceniza y fuego, dolor y pecado." Todo esto existe, todo esto es triste, todo esto es Fado" Amália Rodrígues.

Lisboa , Fado

Via Cru+cis.

Via Cru+cis.

Te tiendo la mano /me mojo en la pila bautismal/tu me hablas de alegorías/del Vía Vía

que he iniciado / -las piernas, primera estación- / me apenas con los brazos en cruz

al fin adentro / empieza la peregrinación / muy abajo estoy orando

nombro tus dolores / el dolor que tuviste al ser parida / el dolor de tus seis años

el dolor de tus diecisiete/el dolor de tu iniciación / muy por lo bajo te murmuro entre las piernas                                                            

la más secreta de las oraciones / Tu me recompensas con una tibia lluvia de tus entrañas

y una vez que he terminado el rezo / cierras las piernas / bajas la cabeza .

Cristina Peri Rossi

Nuovo Cinema Paradiso

Me encantan las papelerias...

Me encantan las papelerias...

Dibujo Francis Alemany sobre moleskyne.

Bette Davis

Bette Davis

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Miranfú.

Miranfú.

“No había leído todavía el papelito que le dio miss Lunatic. Le había dicho que lo leyera en la cama. Pero a saber dónde acabaría ella durmiendo esa noche. Así que se sentó en el suelo y lo sacó de la bolsa. Era un papel color malva, pero mucho más grande que el que sacó el día de su cumpleaños del pastelito que le pusieron de postre en el chino, donde decía que mejor se está solo que mal acompañado. Se quedó unos instantes paralizada. ¡Ayer! ¿Pero su cumpleaños había sido ayer? Bueno, resultaba increíble.

“Mejor no pensar en ello. Desplegó el mensaje y lo leyó a la luz de su linternita. Decía:

No te hice ni celestial ni terrenal,
ni mortal ni inmortal, con el fin de
que fueras libre y soberano artífice
de ti mismo, de acuerdo con tu designio.”

“Y debajo ponía entre paréntesis: (Pico della Mirándola, Juan—. Filósofo renacentista italiano, aficionado a la magia natural. Murió a los 31 años.)

“Metió la moneda en la ranura, dijo: «¡Miranfú!», se descorrió la tapa de la alcantarilla y Sara, extendiendo los brazos, se arrojó al pasadizo, sorbida inmediatamente por una corriente de aire templado que la llevaba a la Libertad.”

(”Caperucita en Manhattan”, de Carmen Martín Gaite)

Nota; " La niña que quería ir a visitar a su abuela y por las noches miraba las estrellas y pensaba su palabra inventada, Miranfú, que para ella significaba que algo bueno iba a pasar si lo decía"

Palabras inventadas, cielo, niña, abuela, ... ¡¡MIRANFÚ!!, Gracias

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