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Bitácora en la Ciudad

Jose Saramago

Jose Saramago

El hombre que se atrevió a decir NO. Hasta siempre.

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28 junio 1969

28 junio 1969

El 28 de junio de 1969, en el bar Stonwall Inn de la ciudad de Nueva York, estaban reunidos Gays, Lesbianas, Travestis, Transexuales, Transgéneros y Bisexuales, llorando la muerte de Judy Garland y cantando su canción Over the rainbow que luego se convirtiria en un icono, la policía sin orden judicial, respeto ni recato, allanó el lugar, violó la dignidad e invadió la privacidad inherente a las personas. Esa noche de por sí calurosa, terminó por caldear los ánimos de la gente maltratada. El bar “Stonwall Inn” de la ciudad de Nueva York se convertiría así, gracias a sus concurrentes, en un significante del derecho al grito, la protesta y el no maltrato.Todo el barrio de Greenwich se conmovió al ver que un grupo perseguido y menoscabado dijo: -“ BASTA!”.La paciencia se transformó en reacción, la tolerancia en acción, el castigo en devolución y la humillación en orgullo. Tres noches y tres días que la historia de los Derechos Humanos en general y los Derechos Civiles en particular no olvidarán jamás.

"Lo peor de todo es el miedo. Es nuestro gran enemigo: nos hace dóciles, cobardes y sumisos. El miedo no nos deja vivir". Leopoldo Alas

Fiestas del Orgullo Madrid 2010

Retomando la bici.

Retomando la bici.

Parece que en estos días estoy retomando viejos habitos, viejas lecturas, viejos amigos aunque siempre presentes , paseos por el parque y en bici...Volví a ella me he calzado y vestido mis prendas de deporte, he puesto en forma mi bici, y he recupeado en estos días ese viejo habito que es pedalear a la vez que escucho mi musica y contemplo todo a mi alrededor, saboreando ese momento. A la vez que hago kilometros cada día un poco más, (ya llevo unos cuantos, apuntados en cuaderno de bicicleta), lo escribo porque también es una manera de animarme y animar a los demás y no olvidar que me encanta esa sensación.

¿Corriendo o en bici?

Fusión de Fado y Flamenco.

Recuerdo pasear por el barrio de Alfama en Lisboa, una visita al Museo del Fado, en un bar del mismo barrio sonaba una voz joven de mujer, era Mariza. Viaje a Lisboa.

Acaba de grabar con Carlos Saura dos canciones (Primavera y Transparente) para la película Fados, una de ellas con Miguel Poveda.Su concierto en Lisboa para presentar su nuevo disco en directo, fué una apoteosis. A mitad del concierto, Mariza bajó del escenario al enorme patio de butacas del Coliseu dos Recreios y cantó un viejo fado de Morería sin micrófono, como si estuviera en una taberna. Mucha gente lloraba. Sus seguidores adoran tanto su música como su forma de ser, cercana y humilde, y su historia hecha de destino, superación, coraje y evolución.


Mariza " "El Fado es como el flamenco, una piel familiar".

Océanos.

El color Azul de la Tierra se lo dá los Océanos.

El 80% de las especies marinas están sobreexplotados o amenazados.

Fundación para la Conservación y Recuperación de Animales Marinos.

PHotoEspaña.

PHotoEspaña.

PHotoEspaña 2010: la experiencia del tiempo

A través de fotografías, vídeos e instalaciones, la nueva edición del festival de PHotoEspaña pretende señalar hasta qué punto uno de los aspectos más distintivos en la fotografía contemporánea es, precisamente su relación con el tiempo.

PHotoEspaña.

Releyendo Blankets.

Releyendo Blankets.

"Hace apenas unos minutos que he cerrado el libro y ya echo de menos sus páginas. Craig Thompson ha jugado estos días con mi corazón, con mis recuerdos. Y me los ha lanzado de golpe a la cara. Los ha revuelto como una sábana desordenada al amanecer". Es una historia autobiográfica tierna, directa y sobre todo sincera, muy sincera... de vez en cuando hay que dejarse llevar por una lectura rebosante de sentimiento, ¿no?, es mi segunda lectura de este autor , mi segundo libro  y me emociona su forma de hacer, su forma de refugiarse en el dibujo, su forma de ver el mundo , sus sentimientos, sus dudas y como con su dibujo hace sentir esa realidad .

"Blankets es una lectura emotiva que no deja indiferente a nadie que haya pasado por la etapa de la adolescencia y una lectura necesaria para todos aquellos que poco a poco la han ido olvidando" (Reseña)

Blankets
Craig Thomson, Ediciones Astiberri.

La Entropía Del Universo.

La Entropía Del Universo.

“El color en el Arte transmite sensaciones, en Ciencia, información’. Es lo que afirma Lucía Trabalón Arroyo, ex profesora de física y termodinámica en la Universidad de Málaga y autora de una nueva exposición de arte titulada “La entropía del Universo’ en la que plasma sobre una veintena de lienzos su visión de agujeros negros, galaxias, estrellas de neutrones, nebulosas, agujeros de gusano, supernovas, meteoritos... Además de conceptos complejos como el de multiverso o la teoría de cuerdas.
“Si los colores primarios permiten al artista elaborar una paleta de infinitos matices, la ‘paleta Hubble’ permite a los científicos conocer datos químicos y físicos de las imágenes que observa.

306 pasos de su cama a la mía.

306 pasos de su cama a la mía.

Susurrar al río.

Susurrar al río.

Una vez ví una pelicula dónde se hablaban de como se acercaban a la rivera de un rio y le murmuraban sucesos, historias que no les gustaban de su vida, pensaban que contandoselo al río, a la corriente , este, el río, se lo llevaria consigo.

Rio de Extremadura (foto).

Mirada

Mirada

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Loving Strangers

Una temporada en el infierno. Arthur Rimbaud.

Una temporada en el infierno. Arthur Rimbaud.

Diarios de motocicleta.

Diarios de motocicleta.

Deja que el mundo
te cambie y tu podrás
cambiar el mundo.

 

En cualquier parte con un libro.

En cualquier parte con un libro.

Room in Rome

Room in Rome

Desnudando el Alma, en Roma, en cualquier habitación...

Habitación en Roma.

Algo que soñe ...

Algo que soñe ...

"Cuentan que construyerón la vía férrea sobre  los Alpes, entre Viena y Venecia antes que existiera un tren que pudiera realizar el trayecto, aún así lo contruyerón sabian que algún día llegaría el tren". Si hubiera tomado otro desvio, ahora estaría en otra parte , sería una persona distinta..."

Descubriendo a Emil Cioran a través de otros ojos.

Descubriendo a Emil Cioran a través de otros ojos.

La última vez que estuve en Hervás pasé a comprar unos retales para crear (o era mi deseo) unos bonitos adornos de muñecos, allí me encontré a Maru la mujer que lleva muchos años vendiendo retales (seguro que hay un nombre pero ya sabeis mis nombres para los oficios) y dando ideas para hacer mil cosas, su aspecto es una mujer con años pero muy moderna, pelo de color rosa , ojos maquillados con colores llamativos y su forma de vestir igual que ella sorprendente a la vez que cercana y agradable. Todo color, (contradicción pura el color mas llamativo al negro absoluto de Cioran)

Al lado del mostrador tenía un recorte colgado con la cara de Cioran, le pregunté por él y empezamos a hablar de su vida y obra, de Sabater su discipulo para algunos y muchas cosas mas mundanas y no mundanas.

El caso es que tengo deberes , yo sólo me leí hace mucho tiempo "Breviario de los vencidos" y "Cuadernos de Talamanca" , me quedan más libros que leerme.

Hace un rato, saqué de la cazadora el trozo de papel con su nombre y páginas donde encontrarlo que me escribió Maru (con esa letra suya) con "sus deberes" , luego me pasaré un dia de estos por la tienda de retales y charlaremos (Comentario de Texto ¿os acordais chicas?) con una cañas, hablaremos  sobre Cioran y este mundo que aún sigo sin entenderlo, cada día menos, ¡ Qué paren el mundo que yo me bajo!.

"Mi fuerza es no haberle encontrado respuesta a nada". E M Cioran 

Emil Cioran 

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Cambio de planes.

Cambio de planes.

Los libros que amamos dicen algo sobre nosotros.

Los libros que amamos dicen algo sobre nosotros.

“Amenudo, es una cuestión de sensibilidad. Los libros que amamos dicen algo sobre nosotros, y sobre nuestros amigos. Explorar la estantería de alguien puede decirte tanto como leer su diario. El camino más rápido a la intimidad no es compartir una cama o un día de fiesta, sino compartir un libro”

“Clara, despacio, tenemos todo el tiempo‑ porque no quiero una vez más, no quiero aquí esta noche, esa agresión febril, esa acometida de animalito salvaje y desamparado, ese placer sombrío y terrible de otras veces.

Y sólo mucho más tarde, cuando estamos desnudas, hermosa su blancura escuálida y ya no avergonzada a la luz de las llamas ‑ahora sí he añadido leña al fuego, he cerrado las cortinas, he buscado unas mantas‑ entre el cabello oscuro y lacio de sirena, sólo ahora, casi de madrugada, dejo que se apretuje contra mí con este deseo oscuro, torpe, desolado que casi me da miedo, pegada a mí la piel contra la piel, iniciando un gemido que muere en estertor, restregándose contra mi cuerpo, sus dos piernas enlazadas como una trampa mortal en torno a mis caderas ‑suavecito, Clara, despacio, tenemos todo el tiempo‑, hasta que me desprendo del estrecho lazo de sus piernas y sus brazos ‑quieta, Clara, quieta, amor‑, la tumbo de espaldas, la fuerzo a no moverse, la sujeto contra el suelo con mis dos manos, y mi boca empieza un recorrido lentísimo por la garganta fina, palpitante, donde agonizan los gemidos, la garganta de alguien que se está ahogando y que no quiere gritar ‑silencio, Clara, quieta, todavía es de noche, tenemos todo el tiempo‑, un recorrido lentísimo por los hombros redondos que no logran de cualquier modo contener el temblor, por los huesos que se le marcan delicados en el escote, por los pechos chiquitos, por los pezones pálidos, de pezón a pezón mi boca mordisqueante, hasta que crecen hacia mí erizados y locos, encrespados bajo el aire abrasado de mi boca, bajo mis labios duros y mis dientes punzantes y breves, y son ellos ya los que buscan dientes y labios, y los muslos de Clara que se levantan hacia el vacío, también buscándome, porque yo sigo con mi boca sobre ella, mis manos inmovilizándola, mi cuerpo todavía distante ‑despacio, Clara, despacio, pronto llegará el alba‑, y los flancos de Clara arqueados de un modo tan violento y contorsionado, tan pálidos y flacos a la luz de las llamas, evocan imágenes sombrías de terribles torturas ancestrales, y ahora sí deslizo mi cuerpo sobre el suyo, y dejo que me aferren frenéticas sus piernas ‑despacio, Clara, despacio, amor, despacio‑, y mi mano va abriendo suavemente el estrecho camino entre su carne y mí carne, entre nuestros dos vientres confundidos, hasta llegar al húmedo pozo entre las piernas, unas fauces babeantes que devoran y vomitan todos los ensueños, y yo me hundo en él como en la boca de una fiera, arrastrada en las ondas de un torbellino en que naufrago, y crece el vaivén de nuestros cuerpos enlazados y el roce de mi mano entre sus muslos, y el gemido de Clara es de pronto como el aullido de una loba blanca degollada o violada con las primeras luces del alba ‑pero no hay temblores locos esta vez, no hay gemidos entrecortados, porque el placer brota, seguro y sin histerias, de lo más hondo de nosotras y asciende lento en un oleaje magnífico de olas espumosas y largas‑, y después Clara yace a mi lado, desmadejada como un muñeco de estopa, jadeante todavía, pero relajada al fin, recuperada finalmente su sombra o liberada para siempre de la caterva de los niños perdidos.

No me pregunta ¿y tú?, ¿estás bien?, ¿te ha gustado a ti? Qué maravilla, Clara no pregunta nada, ni tan siquiera dice que me quiere, queda ronroneante y desmadejada ‑los ojos cerrados y fugitiva en los labios una sonrisa a lo Gioconda‑, hasta es posible que esté medio dormida, porque no hace ningún gesto cuando me levanto, sigue tumbada quieta entre almohadones y mantas, ante las ascuas, igual que un gatito satisfecho que hubiera encontrado por fin su sitio en el hogar

(…) estamos repentinamente al otro lado ‑mucho más allá‑ del miedo y la vergüenza, y es evidente y claro que en cualquier instante yo tendré que morir, porque la ternura me ha traspasado como cien alfileres de diamante, la ternura me ha pisoteado y arrollado a su paso como el más terrible de los ejércitos en marcha, y me voy deshaciendo, disolviendo, desangrando en palabras, tan dulcemente muerta que ya casi no puedo con el peso de Clara ‑que no pesa nada‑‑‑, y menos mal que hemos llegado juntas a las dos camas gemelas y la deposito allí y le deslizo una almohada bajo la cabeza (…) y la cubro con la sábana y la manta de pieles ‑hace frío con la ventana abierta, y yo quiero mantener abierta la ventana porque la habitación olía a cerrado, y porque es imprescindible que oigamos el mar y el viento entre los cañaverales y el pitido del tren al adentrarse en el primer túnel de la mañana‑, y ahora le pido quedo que no despierte, que se duerma, y me tumbo a su lado, a sus espaldas, y ella despega por fin los labios y gime “Elia no te vayas” y sé que podré repetir un millón de veces el mismo recorrido suave de su cuerpo con mis manos, susurrar interminablemente las mismas palabras tontas en su nuca tibia, escucharla dormir plácida y a trechos suspirante, mientras espero la muerte con el alba”

Esther Tusquets“El mismo mar de todos los verano”
Ed. Castalia (única con notas de la autora, absolutamente edición agotada).

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